Algo de lo que compré: Picoyo

Me crean o no, no compré TANTAS cosas en mi estadía en el sur, esencialmente porque me dediqué a disfrutar de otras cosas. La mayor cantidad de compras las hice en una tienda ubicada en la ciudad de Lonquimay, en la tienda de artesanias Kura Mahuida, donde encontramos montones de cosas hermosas y creadas por artesanos de la zona, además cada una tenía el nombre de quien la creo para luego darle a cada uno el pago por el producto vendido.

Allí me compré unas hierbas de manzanilla de Villa Troyo, un maravilloso aceite de Rosa Mosqueta y además un colgante de picoyo, tanto me gustó que Guillermo me regaló unos aros del mismo material con detalles en cobre. Pero seguro que muchos de ustedes no saben de que que es esto de lo que les estoy hablando con tanta emoción.

Mi colgante, muy en la onda artesanal :)

Aros regalo de mi Guille que me vio fascinada con este material

El Picoyo se conoce como el “ambar” de las araucarias, no junten miedo, que nadie a matado a uno de estos milenarios árboles para obtener estas maravillas, pero mejor voy a dejarles esta cita que encontré de la revista MásDeco que describe perfectamente que es y como se trabaja:

“(…) se trata del nudo que se encuentra en la unión entre el tronco y la rama de ese árbol y es una madera sólida con alta concentración de resina. De ahí su similitud con el ámbar. Lo interesante está en que es un elemento endémico de la IX Región. Este material se obtiene durante la descomposición natural de la araucaria luego de haber estado expuesta al paso del tiempo durante mil quinientos a dos mil años. Una vez que se extrae el pedazo de picoyo, parecido a un tronco, se entierra en la nieve de los cerros cordilleranos por al menos tres meses para luego   sacarlo y trabajarlo con cincel y lija. Las finas láminas que se obtienen de este material son semitransparentes, con vetas circulares como la de la madera.” Revista MásDeco

No puedo dejar de sentirme honrada por llevar estas hermosas creaciones, no solo porque representan a nuestra tierra, con su milenaria belleza, sino que además representan el arduo trabajo de artesanos de la araucanía andina. Al buscar en internet me dí cuenta que estos productos son carísimos en Santiago y tengo la suerte de decir que pague precios bastante justos (nada costó más de 4.000 pesos).

Ojalá que les gustaran estas hermosas artesanías de nuestra Araucanía, que no solo tienen belleza sino una historia milenaria impresionante. ¿Que les pareció?

Fuentes: MásDeco y PucónOnline. Fotografías tomadas por Constanza Mariángel y por mi.